El primer dato de que el cambió el color a todo y le quitó el oxígeno fue el 7,7% de inflación en marzo de acuerdo con el Indec. De ahí en más todo fue para peor en la economía y la que concluye es una semana negra desde la perspectiva de los números para el equipo que preside Sergio Massa pero, particularmente, para el presidente Alberto Fernández, quien ayer anunció que no jugará la reelección aunque sí pretende darle batalla al kirchnerismo.
Esta semana hubo fotos, muchas de conciliación, pero nada parece haber alcanzado para revertir el (mal) humor en los mercados.
El lunes todo comenzó con fuertes versiones de renuncia del ministro, luego desestimadas por el alejamiento de Antonio Aracre y la foto que coronó la ratificación del tigre en la poltrona de Economía. Para el equipo de Massa esa imagen se calmó al dólar. Sin embargo, ayer el blue volvió un nuevo disco y trepó a 442 pesos acumulando 34 pesos solo 5 jornadas cábiles.
Este dato no contribuye a frenar la inflación que el Palacio de Hacienda promete que sí estará cerca del 4%.
Otra imagen que pretendió aliviar fue la de la suba de tasas del Banco Central (Massa junto a Miguel Pesce) pero tampoco se logró para desinflar las cotizaciones. Oficialmente dijo que ambos mantuvieron «una reunión de trabajo, en la que conversó sobre las cumbres del G20 sostenidas en el marco de la Asamblea del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial realizada en Washington». El verdadero plato fuerte fue a qué instrumentos echar mano para conseguir divisas y achicar la brecha cambiaria.
“¿Cómo dar señales concretas de desaceleración en los precios? ¿Cómo preservar las reservas esqueléticas del Banco Central? ¿Cómo evitar que baje la velocidad de la economía?” se preguntaba PERFIL en su edición del 1º de abril.
Los tres desafíos siguen sin respuesta claras aun cuando AF se haya bajado de la posibilidad de un segundo mandato y cuando el propio Massa siga en carrera para ser al menos precandidato por el oficialismo. En su equipo siguen negando ese escenario.
Inflación más descubierta que nunca y el Gobierno busca culpables fuera de su cancha
Lo queda por delante ahora es tomar una vela a la renegociación con el Fondo Monetario. El equipo económico busca clemencia (ya tuvo algunas gotas) por parte de las organizaciones internacionales de crédito que, a su vez, sabe que le otorgó al gobierno anterior un stand par historico en monto y tiempo y tiene la decisión de no dejar caer al país en año electoral
El viceministro Gabriel Rubinstein y el jefe de asesores Leonardo Madcur están abocados a reuniones virtuales y cruciales con los técnicos de las organizaciones. La que viene es una semana trunca en el intento de Economía de lograr reformular íntegramente el acuerdo. Pretender tener más flexibilidad en las metas previstas para las reservas del esqueleto del BCRA, vista gorda frente a la inflación que no cede y, además de una posible pérdida que podría extenderse por seis meses para no pagar sin entrar en default y técnicamente.
Eso daría bastante aire para pasar las PASO y las elecciones pero, especialmente para sacar de la agenda los pedidos de ajuste por parte del Fondo, una muletilla que agita un sector de la coalición y los movimientos sociales para correr por izquierda al Gobierno. En particular, daría oxígeno para un Plan Platita II, que inyectaría algo de dinero fresco en los estresados bolsillos de los trabajadores estatales y jubilados (tal vez) entre mayo y junio cuando la recta final hacia las urnas este más encendida.
Tambien te puede interesar

