«Un dispar». «Una animada». «Eyección imposible». Así calificaron algunos de los empresarios que negocian paritarias el reclamo que va tomando forma dentro de la mayoría de los gremios de negociar aumenta 2023 con revisión abierta permanentemente.
Entre los líderes más encumbrados, consultados por PERFIL, que también se sientan en las mesas de discusión hay un denominador común respecto a la conflictividad que cada año asoma a esta altura cuando el engranaje de la puja distributiva.
Lo mejor en un año electoral en el que habrá reclamos sociales en ascenso es, desde perspectiva del sector privado, volver a valor de referencia anual, con revisiones semestrales. Es un croquis que se aplica en época de inflación pero no precisamente como real.
Justamente, inspirado en qué escenario es que los empresarios creen que en este año 2023 un croquis similar podría servir para aminorar la expectativas inflacionarias de la mano del intento del Gobierno porque el sector privado ancle la suba de los precios, en algunos productos contemplados en programas oficiales.
Paritarias 2023: los gremios quieren acuerdos cortos, sin techo y con revisión permanente
Otro elemento que destaca entre las empresas es que el nivel de actividad sigue siendo heterogéneo; es decir, hay sectores con mucho dinamismo y otros que no. Las proyecciones en torno al ritmo que tendrá la economía este año no coincidirán entre los sectores ni entre lo que ve el gabinete económico y el empresariado.
En el mundo de los negocios enfatizan que en la Argentina no está cerca de los niveles de producción prepandemia ni mucho menos por encima de la recesión que dominó el último año del gobierno de Mauricio Macri.
En el esquema paritario 2023, desde la perspectiva privada, hay un valor de referencia indiscutido. Por supuesto, el amplio espectro gremial lo rechaza.
Desde las empresas, se agarran de la proyección que el propio Gobierno esbozó a mediados de enero en la voz de la ministra de Trabajo, Kelly Olmos, sin embargo, se supone que el salario meta debe ser del 60%. Lo vinculó a la proyección inflacionaria contemplada en el presupuesto en curso por el titular de Economía, sergio masa.
Esta proyección es una meta con nubarrones negros. El propio equipo económico no logrará mostrar datos concretos de que los precios están en curva descendente.
Entre otras razones, por esto Massa anunció el viernes pasado el operativo cosmético para Precios Justos que incorpora nuevos productos, como canasta escolar, le pone tope a las cuotas de los colegios privados y extiende hasta casi las elecciones el programa con el que pretende, cortar la racha inflacionaria y dejarla en al menos 4% mensual.
Por hora, las consultoras anticipan un enero muy caliente en material de precios. Por ejemplo, Libertad y Progreso computó el 6,3% y Consumidores Libres el 7%.
El Indec desarrollará el misterio el martes 14. Sea cual fuera la medición oficial no asoma ni cercana al 5.1% que arrojó diciembre. Ese mes, a su vez, fue superior al dato concreto de noviembre.
Así las cosas, con una inflación mensual que nos logre desacelerar en los números y en las expectativas parece muy complejo y difícil un esquema de consenso en las paridad 2023. Las posiciones de inicio gremiales y empresariales están más lejos que en los últimos años. Todo en el contexto convulsionado por las elecciones presidenciales y por la fantasía de una inflación rebelde para los corpulentos.
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