En cuanto a las actividades del agro, vitivinicultura sufrió por la sequía y las heladas tempranas en los cultivos.
De acuerdo con la proyección del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la producción total se espera en 15.352.900 quintales, lo qu’implica una reducción del 21% respecto de la cosecha 2022, que logró los 19.368.030 quintales.
METROario González, nuevo presidente de Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), dialogó con PERFIL sobre la actualidad del sector y sus perspectivas.
¿Cuál es la copa perfecta para cada tipo de vino?
¿Cómo es el panorama actual de la vitivinicultura?
Tuvimos un ano dificil. En 2022, caímos en ventas en el mercado externo y en el consumo del mercado interno. En el mercado externo, por cuestiones logísticas, la guerra en Europa ya ha comenzado a ser competitiva por el tipo de cambio. En el mercado interno habrá un aumento del consumo durante la pandemia y serán 21 litros por habitante/año y en 2022 serán 20 litros, según las proyecciones. En la parte productiva tuvimos una helada muy tardía en noviembre y estamos esperando una cosecha bastante menor respecto a la de 2021.
¿Qué expectativas tienen sobre la propbación del proyecto del denominado Ley de Alcohol Cero?
Es una ley que nuestro vino tiene complicar el desarrollo de lo que pensamos de la promoción. Estamos totalmente en contra del alcohol al volante, pero sí pensamos en la tolerancia. La ley prevé bajarla de 0.5 a 0, eso técnicamente es incorrecto porque los aparatos no pueden detectar el cero absoluto. Además hay otras situaciones que pueden dar valores, como condimentar una ensalada, lavarse los dientes. Incluso el mismo cuerpo puede generar sustancias con alcohol que pueden dar valores por encima del cero. Sería pagar una multa y no solucionar el tema. Creemos que no va a ser bueno para el objetivo que queremos lograr todos los argentinos, que es bajar la cantidad de accidentes por alcohol.
¿Piensan que podrán convencer a los senadores?
Estamos conversando con los senadores y explicando la situación. cuando se da la explicación y el conocimiento y la posibilidad de diálogo, todos entienden de qué estamos hablando, que no es favorecer que se conduzca con alcohol sino de una tolerancia. Creemos que hay que apuntar a más educación y controles si lo queremos es evitar que haya más accidentes. Hoy estamos hablando de varias posibilidades, lo ideal es que la ley no se sancione y, si se sanciona, trabaje sobre la reglamentación para llegar a un acuerdo que no se tan perjudicial contra la población.
¿Qué acciones tienen previstas desde COVIAR?
COVIAR es una entidad pública privada que implementa un plan estratégico en plaza grande, en 2020 diseñará un plan para 2030 y dentro de eso queremos seguir trabajando para seguir posicionándonos en el mercado externo, aumentando la presencia. En el mercado interno, seguir combatiendo nuestras habilidades, para volver a valorizar al vino como parte de la dieta de los argentinos con un consumo responsable, en lugar de que haya otra bebida en la mesa.
También los pequeños productores, porque la Argentina tiene la particularidad de tener a la vitivinicultura diseminada por muchas provincias y mucha cantidad de pequeños productores, a los que hay que cuidar. La buena noticia es el PROVIAR II, un proyecto de integración vitivinícola financiado por el BID, por US$ 40 millones que saldrán al mercado este año para el desarrollo tecnológico dentro de la finca, comercialización, con perspectiva de genero y de jóvenes que pueden integrar el proyecto. Estimamos que se va a firmar el 4 de marzo y comenzaremos a ejecutarlo con el Institututo Nacional de Vitivinicultura.
¿Cómo va la vitivinicultura la brecha cambiaria y las restricciones a las importaciones?
Estamos complicados como todas las economías de nuestro país. Se va produciendo una brecha muy grande entre el tipo de cambio oficial para ingresar imports y el tipo de cambio de los insumos para abastecerse en la industria y el campo. Esa brecha trae complicaciones para que el resultado sea positivo. En cuanto a la inflación, complica porque afecta el poder adquisitivo para poder disfrutar de un vino en una cena. Lo lógico para todos es poder acomodar la micro y la macroeconomía y desarrollarnos todos más tranquilos.
¿Tuvieron problemas para importar las bodegas?
Hubo en algunos momentos algunas complicaciones, pero dentro de todo podemos seguir trabajando. Estamos trabajando con la cámara de proveedores de insumos en Mendoza y participando en una mesa con la Secretaría de Comercio. Siempre que necesite las licencias, tenemos esa mesa de diálogo abierta para no afectar la actividad.
¿Qué importancia se le está dando al turismo en el sector vitivinícola?
El turismo se considera parte de la negociación para las bodegas. Antes habrá un servicio más y hoy creo que ya la gran mayoría se va dando cuenta que es un negocio importante. Y lo es no solo par las bodegas, también es interesante porque mueve muchas posibilidades para los pueblos donde se hace vitivinicultura y están las bodegas, por eso se abren expectativas para la gente de turismo, comercios aledaños, las bodegas y las fincas. Tendrá que haber inversiones, pero la mayoría lo está haciendo porque trae circulante económico.
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